Berta Zero

El zero es un número fascinante, es el principio y el fin, es la nada. No es un número, no es positivo ni negativo, no es. Zero es el personaje de el dinamitero de stevenson. Zero es el número que nadie elige en los nombres de email. Zero es lo evidente invisible, eso es zero.

torsdag, oktober 26, 2006

y zero



Los revisores han entrado en el vagón acompañados de dos agentes de policía. Han detenido al señor de la maleta marsellesa y lo han sacado del tren en Hellerup. En el andén han abierto la maleta, y han encontrado un ojo pintado, un calamar gigante, el pájaro de las plumas de piedra con un arenque en la boca. Unas muletas. Cebollino y una bandera anarquista.
Se lo han llevado detenido. Adiós señor Zero.
Y gracias.

søndag, oktober 22, 2006

En sus ojos brillaba una infinita tristesa

Cada mañana me levanto a la misma hora, sigo exactamente la misma rutina: ducha 6,01; café 6,09; afeitado 6,11; coger mi maletín: 6,15; cerrar la puerta de casa, 6,16; tren a las 6,25, en el vagón que para justo al lado de la señal que dice: 80; normalmente no cambio de sitio: 18f. En el tren veo casi siempre las mismas personas: el señor del la bolsa de cuero, las dos amigas, el coreano colgado que habla muy alto y que tiene la costumbre de sentarse con desconocidos y usa el malísimo gancho de si me ayudas un poco con mis lecciones de inglés para pegarse a inocentes viajeros. Yo pasé por eso una vez: una y no más, santo tomás.
Saco mi chapa a las 7,03, abro la puerta del edificio blanco de mi trabajo: saludo la bandera de las Naciones Hundidas y subo el ascensor hasta el tercer piso, abro la puerta y las luces de la planta de mi oficina, que se supone en un edificio inteligente, se encienden automáticamente de la misma manera cada mañana, porque soy el primero en llegar. Y cada mañana siento el escalofrío de estar despertando algo medio muerto.
Ayer fue el mejor día de mi vida: por fin conseguí que la dirección aceptara la solicitud de la creación del mejor país del mundo: Cebollinolandia. Ahora sólo falta que aprueben la moción.

fredag, oktober 13, 2006

Cebollinolandia anarquista


En esos dobleces crueles que tiene la vida, la madre de Liburcio vino a pasar a mejor suerte el mismo día en que los cebollinos del mundo decidieron unirse contra la explotación a la que venían siendo sometidos desde tiempos muy remotos; ese mismo día las Naciones Hundidas decidieron conceder un estado de gracia, territorio imaginario donde los hubiere, al que sin dudar ni un milímetro decidieron llamar Cebollinolandia, en un alarde de la miseria imaginativa más clamorosa de la historia de las Naciones Hundidas . Dado el carácter anarco de los cebollinos - o al menos de su mayoría- la bandera de la nueva nación sin estado es la misma que luce al margen de esta crónica. Otra cosa no, pero una bandera bonita ya tienen los cebollinenses. Me parece que me voy a hacer cebollinense.
- Bueno, y hay que ver qué cosas del destino, con lo que le gustaba el esteic con cebollino a la madre de Liburcio. Lo contenta que se hubiera puesto si hubiera sabido que se ha creado Cebollinolandia.

mandag, oktober 09, 2006

La apasionante historia de Liburcio


Ayer soñé con la piscina de Beatriz y sus increíbles calamares. Yo sé cómo empezó todo aquello de coleccionar calamares en su piscina: fue Liburcio, su jardinero. Uno un poco tonto que contrató porque le daba pena. Resulta que un día tenía una cena el tal Liburcio, una cena con una chica a la que quería impresionar, y como no se había tomado las pastillas para la cabeza ese día - bueno, y todo hay que decir, qué se puede esperar de un hombre con ese nombre: está uno perdido en el fracaso desde el mismo momento de la inscripción en el registro civil- a Liburcio se le ocurrió la brillante idea de llevar dos calamares vivos a la mesa. Y los pescó y los metió en la piscina de Beatriz y siguió haciendo su trabajo. Y necesitaba una podadora que se había dejado en casa de los Rasmussen, así que para ganar tiempo cogió la bici; también para ganar tiempo quiso pasar por debajo de la barra de metal agachando la cabeza: pero animal! si vas en biciiiiii - gritó Ulla, que es la cocinera y estaba casualmente cogiendo un poco de cebollino del jardín para el entrecot de por la noche.

Lo siguiente fueron ambulancias y médicos y Liburcio en el hospital con quince puntos en la frente. Y los calamares de Tiburcio en la piscina de Beatriz.
Quien diga que es difícil la reproducción del calamar en cautividad no ha visto la piscina de Beatriz.
Ni por esas despidió Beatriz a Liburcio. Es que Beatriz tiene un corazón de oro.

torsdag, september 28, 2006

tres por cuatro


- Sí, pobre Clovis. Tú le has dado las pastillas esta mañana, Jan? porque a mí se me ha olvidado.
Y mira que la Jensen le ha visto en bolas, luego tendré que ir a explicarle lo que ha pasado, no vaya a pensar mal.
- ... anda que tú, dándole pie con esa historia de los calamares, pero estás tonta o qué? a mí me ha dado mucha pena porque parecía como si te estuvieras riendo de él.
- pero qué dices, lo hago porque no quiero que se dé cuenta del estado en el que está. Si uno empieza a dudar de sus historias pues a lo mejor le da un momento de lucidez y se percata de lo que le está pasando.
- Y qué es eso de que se quiere casar con la mujer de la casa amarilla? cómo se llama?
- Beatriz, se llama Beatriz
- Eso, eso, no es ella la que colecciona pulpos? Tú crees que ha sacado la historia de los calamares de ahí?
- Hmm, será. Y hablando de pulpos, hay que ver cómo miraba las patatas fritas, pero si acababa de comer!
- Sí, lo peor ha sido cuando disimulando ha querido comerse una de las colillas del cenicero. Menos mal que le he pillado a tiempo y se la he quitado de la boca.
- bueno, anda, que voy a darle las pastillas, pones tú el café?
- Sí, yo lo pongo... , ay, pobre Clovis...

søndag, september 17, 2006

Clovis





Demasiado para Clovis: señora entrando con bandeja repleta de apetecibles viandas en su pedacito de playa privada con merendero incluído:
Disculpe que la asalte de tal manera, estimada señora. Comprendo que le sorprenda y hasta le repela mi estado actual, pero le aseguro que no suelo ir por la vida sin otra prenda que unos calcetines mal agujereados. Acaso quieran conocer qué avatares me han traído hasta esta apacible costa.
Tras un gesto de estupor salió corriendo y cerró tras sus pasos la portezuela que daba o denegaba acceso a su pedacito de playa. Le susurró algo a su marido y corrió de nuevo a abrir la portezuela: Pase usted, señor, nos encantará oir cómo llegó hasta el Kattegat.
Y le ofrecieron un albornoz para cubrirse la vergüenza al menos.
Y Clovis se lanzó a contar cómo haciendo submarinismo había topado con una banda de calamares gigantes que parecían bastante majos, que le enseñaron su colección de comics y suvenires de
Mauro Entrialgo, lo que le hizo confiar plenamente en ellos; el resto de la historia ya la conocen nuestros leztores más avezados. No le dejaron más que los calcetines, y porque con dos calcetines no hace nada un octópodo, que si no también se los hubieran apostado al mus.
A todo esto el señor y la señora Rasmussen se zamparon todas las vieiras y los camaroncitos del fiordo sin ofrecer ni las cáscaras. Pobre Clovis.

lørdag, august 19, 2006

Desarticulada una banda de estafadores


Uno de los integrantes de la banda, en el momento de su detención, mientras intentaba alejar a los polis. Nótese la cara de m'anpillau


La policía de Praia de Beluso detuvo ayer a una banda supuestamente implicada en unas cienmil estafas a personal de buceo y otros quehaceres subacuáticos. Al parecer, la banda, compuesta por 15 calarmares gigantes, de un tamaño entre dos y quince metros, se hacía llamar Krake.
El modus operandi de la banda era relativamente simple: primero se acercaban amigablemente a sus víctimas y tras unos días de amistad, les proponían echarse un mus. Confiaban a la vícitima en partidas de perra chica hasta que la propia víctima, ciega de autoconfianza y avaricia, proponía poner dinero en la arena. Entonces los calamares gigantes desvalijaban a sus víctimas dejándoles literalmente en bolas.
La banda ha sido detenida gracias a la cooperación de El Instituto Oceanológico, que recibió una llamada anónima alertando de la existencia y localización de la banda.
Agencia ÆBE